Salir de la Organización Watchtower ¿para entrar a Qué?

Out of the Watchtower into What?

Out of the Watchtower into What?

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.:SALIR DE LA ORGANIZACIÓN WATCHTOWER ¿PARA ENTRAR A QUÉ?

Dependiendo del tiempo que hayas permanecido en la Organización Watchtower, el salirte puede hacer que enfrentes cara a cara algunas decisiones realmente difíciles. Yo lo sé, porque me salí después de trece años, la mayor parte de mi vida adulta, de ser un Testigo activo. La gran pregunta que se hacen todos los que salen es: “¿Qué hacemos ahora?”

 Algunos saltan fuera del sartén hacia el fuego y se involucran en drogas, inmoralidad, borracheras, etc. A la Sociedad Watchtower le encanta señalar a estas personas como ejemplos de lo que sucede cuando abandonas “la Verdad.” La tensión es tan grande que otras personas que se salen sufren de crisis nerviosas. Algunos comienzan una nueva búsqueda para encontrar la “verdadera organización de Dios” yendo de una iglesia a otra y sintiéndose continuamente desilusionados. Algunos encuentran una organización o denominación que parece tener la “verdad real.” Muchos están desilusionados con todas las religiones y tratan de vivir una “vida normal” dedicándose a la familia, al hogar y al trabajo, mientras omiten a Dios de sus vidas.

Todas estas reacciones son comunes y típicas en los individuos que de pronto se ven librados de una organización que tenía sus vidas controladas muy de cerca. Si te encuentras descrito aquí, no estás solo.

O quizás tú seas alguien que continúa en la organización de los testigos de Jehová, insatisfecho, pero con temor de salirte porque piensas: “¿A quién recurriré? Únicamente la Sociedad Watchtower tiene los dichos de vida eterna.” La misma sociedad te ha llevado a esta conclusión al pintarte un cuadro negativo de todos los demás grupos religiosos, y luego al afirmar:

“Más bien, el registro que se ha hecho la organización del “esclavo fiel y discreto” por más de 100 años nos obliga a llegar a la conclusión que expresó Pedro, cuando Jesús preguntó a sus apóstoles si ellos también querían dejarlo, a saber: “¿A quién iremos?” (Juan 6:66-69) ¡No hay duda alguna! Todos necesitamos ayuda para entender la Biblia, y no podemos encontrar la guía bíblica que necesitamos fuera de la organización del “esclavo fiel y discreto.” —La Atalaya, 1 de julio, 1981, p. 19

Es esta perspectiva de las cosas que hace que sea tan difícil para un testigo de Jehová abandonar la organización, y tan confuso e incluso aterrador para los que sí abandonan la Watchtower. “¿A quién iremos?” ¡A nadie!, es la respuesta de la Sociedad, grabada en cada Testigo por medio de la repetición constante.  Nuestra organización en el único camino, la única verdad, la única vida.

Pero al hacer tales afirmaciones con respecto a sí misma, la Sociedad Watchtower realmente nos está dando una pista para saber a quién debemos ir. Los pensamientos escriturales que ellos aplican a sí mismos, en realidad se aplican a Jesucristo, el Hijo de Dios. Jesús es aquel de quien estaban hablando los discípulos cuando dijeron, “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes dichos de vida eterna; y nosotros hemos creído y llegado a conocer que tú eres el Santo de Dios” (Juan 6:68-69 Traducción del Nuevo Mundo) Ellos no estaban hablando de una organización. Y “la Verdad” tampoco es una organización. Las Escrituras identifican a Jesús mismo como “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6 Biblia en Lenguaje Sencillo)

Como Testigos, se nos enseñó que la gente necesita “venir a la organización de Jehová para salvación” (La Atalaya, 1 de julio, 1982, p.21) pero Jesús ciertamente dijo: “Sin mí, nadie puede llegar a Dios el Padre” (Juan 14:6). La sociedad nos enseñó que el “conocimiento preciso” era la clave, pero Jesús les dijo a los fariseos: “Ustedes escudriñan las Escrituras, porque piensan que por medio de ellas tendrán la vida eterna; y estas son las mismas que dan testimonio acerca de mí. Y con todo, ustedes no quieren venir a mí para que tengan vida.” (Juan 5:39-40 TNM)

Entonces, ¿cuál es el punto? El punto es este: El camino de la salvación que Jesús proclamó no era a través de una membresía organizacional o por un conocimiento preciso de las Escrituras, aunque ambas cosas tienen que ver con este. Para poder tener vida, la gente tiene que venir a Jesús de manera personal. Bajo el arreglo del nuevo pacto, no hay otro camino al Padre, sino a través de Jesús.

Comparemos el antiguo sistema judío de cosas con la Sociedad Watchtower de hoy en día. Los judíos estaban en una relación especial con Jehová (o más correctamente, Yahweh) en virtud de ser miembros de la nación de Israel, al estudiar las Escrituras y guardar las leyes de Dios. Del mismo modo, hoy en día, a los testigos de Jehová se les enseña que tienen una relación especial con Dios en virtud de su asociación con la Sociedad Watchtower, al estudiar sus publicaciones y guardar las leyes de Dios (como las interpreta la Sociedad). La Watchtower continúa reflejando el arreglo judío, ignorando que el nuevo modo de aproximarse a Dios fue abierto a través de Jesucristo.

Dios envió a su Hijo a la tierra para cumplir la profecía del “nuevo pacto” en Jeremías, capítulo 31. Bajo este nuevo pacto, “todos ellos me conocerán, desde el menor de ellos aun hasta el mayor de ellos —es la expresión de Jehová— Porque perdonaré su error, y no me acordaré más de su pecado” (versículo 34 TNM).

Todo tipo de pecadores (incluso prostitutas y recolectores de impuestos corruptos) venían a Jesús para recibir perdón por sus pecados. El perdón era un regalo gratuito, que no podía lograrse por hacer buenas obras. Esto enfurecía a los líderes religiosos judíos quienes querían que las personas buscaran la justicia por medio del programa de obras que ellos les habían señalado. Pero aquellos que aceptaron a Jesús como su Salvador se regocijaron y rebosaron de alegría al sentir que la carga del pecado había sido quitada de sus hombros.

Además de prometer el perdón de pecados, la profecía de Jeremías 31:34 también dice: “todos ellos me conocerán, desde el menor de ellos aun hasta el mayor de ellos —es la expresión de Jehová.” Esto no significa conocer sólo detalles adicionales de “conocimiento” o información acerca de Dios, sino realmente conocer a Dios de manera personal. ¿Cómo? Al vivir personalmente con Jesucristo, el Hijo de Dios, día a día. Cuando Felipe pidió ver al Padre, Jesús le respondió: “¿He estado con ustedes tanto tiempo, y aun así, Felipe, no has llegado a conocerme? El que me ha visto a mí ha visto al Padre.” (Juan 14:9 TNM)

Aquellos que en realidad vivieron con Jesús (quien es la representación exacta del Padre—Heb.1:3) podían llegar a conocer a Dios en esta manera nueva e íntima que no era posible para las personas que tan sólo “escudriñaban las Escrituras,” como lo hacían los fariseos (Juan 5:39). Era igual a la diferencia que existe entre un hombre que había estudiado todo lo que había sido escrito acerca del presidente de los Estados Unidos, y otro hombre que no había leído nada, pero que jugaba golf con el Presidente todos los sábados y lo conocía como su amigo. “Conocer a Jehová,” como lo profetizó Jeremías, es esta clase de relación cercana y personal con Dios a través de su Hijo.

Y Jeremías no estaba ofreciendo un nuevo pacto para tan sólo un puñado de hombres del siglo primero. Sino Más bien, esa sería la manera en la que Dios trataría con los hombres desde ese tiempo en adelante. Cuando Jesús murió, los discípulos temieron que ese evento pusiera fin a la relación íntima que ellos tenían con Dios por medio de su Hijo. Pero estaban equivocados. Jesús se levantó de la muerte al tercer día, renovó su estrecha amistad con aquellos discípulos y comenzó a expandir aquella relación para incluir a otros.

Por ejemplo, la relación de Pablo con Dios por medio de su Hijo, comenzó cuando Jesús se le apareció en el camino a Damasco. Y ese no fue el final del contacto de Pablo con el Hijo de Dios, fue sólo el principio. Más tarde, Pablo habló acerca de ciertas ocasiones cuando “el Señor estuvo cerca de mí y me infundió poder” (2 Tim 4:17 TNM) y cuando le habló al Señor acerca de su “aguijón en la carne” (2 Cor 12:8-9). Pablo, siendo un judío ferviente, había tenido una relación con Dios anteriormente, pero únicamente de lejos. Ahora, como cristiano, realmente conocía a Dios.

Esteban vio a Jesús en una visión durante su juicio. Un tiempo después, luego de que el juicio terminó y fue llevado fuera de la ciudad, Esteban invocó a Jesús. “Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado.” (Hechos 7:59-60 RV 1960) No existe ninguna indicio de que la visión anterior se repitió en ese momento. En lugar de eso, Esteban tenía una relación contínua con Jesús y se sintió con la libertad de invocarle.

¿Eran Pablo y Esteban los únicos en tener una relación personal con el Hijo de Dios, invocando a Jesús en los momentos de necesidad? Evidentemente que no, ya que Pablo describe a los cristianos como aquellos “que en todo lugar están invocando el nombre de nuestro Señor, Jesucristo” (1 Cor 1:2 Traducción del Nuevo Mundo).

Jesús prometió mantener esta relación continua con sus discípulos: “Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mat 18:20 TNM). De hecho, tenemos la promesa de Jesús de que “el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me mostraré a él claramente… y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos nuestra morada con él” (Juan 14:21-23 TNM). La Biblia Viviente parafrasea este texto de la siguiente manera: “Cuando de nuevo vuelva a la vida…sólo me revelaré a aquellos que me amen y obedezcan.  El Padre les amará también, y vendremos a ellos y viviremos con ellos” (versículos 20-23) (Traducido del inglés).

Jesús, en la actualidad, no suele revelarse a la gente como una luz enceguecedora, como cuando se le apareció a Pablo en el camino a Damasco. En lugar de eso, sucede como se describe en Gálatas 4:6: “Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Biblia Reina Valera 1960).

Al principio yo temía acercarme a Dios en oración para confesar mi pecado y pedirle a Jesús que entrara en mi corazón como mi Salvador y Señor. Debido a mi entrenamiento en la Watchtower, tenía miedo de recibir un espíritu demoníaco. Pero luego leí las palabras de Jesús en Lucas 11:10-13: “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (RV 1960) Así que oré y recibí a Jesús en mi corazón. Experimenté el cumplimiento personal de Gálatas 4:6 y llegué a conocer a Dios como mi Padre de una manera que nunca antes había conocido.

Entonces, el Evangelio de las Escrituras cristianas, el nuevo pacto del que profetizó Jeremías 31, no es un conjunto nuevo de doctrinas para aprender, o hechos nuevos acerca de Dios (aún cuando muchas doctrinas de la Watchtower necesitan ser desaprendidas). Más bien, es una salvación que incluye una vida nueva ahora mismo, como una nueva criatura en virtud de haber nacido de nuevo y vivir una nueva vida llena del Espíritu.

Jesús presentó esta nueva vida cuando le dijo a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios… el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.” (Juan 3:3-7 RV 1960)

Todos aquellos que entren en el nuevo pacto experimentan este cambio: “Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes…. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: ‘¡Abba! ¡Padre!’ El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.” (Romanos 8:9-11, 14-16 NVI)

Cuando naces de nuevo, al principio eres un bebé en Cristo. Y así como los pequeños tienden a caerse cuando están aprendiendo a caminar, así sucede cuando se aprende a caminar en el Espíritu. Pero el Padre te ayudará a crecer como hijo suyo. Desarrollarás un anhelo por la Palabra, y el Espíritu Santo te enseñará mientras lees. Podrás ver cada vez más claramente que Jesús no podría ser solamente el primer ser angelical creado, como enseña la Watchtower, sino que Él es, tal como el dubitativo Tomás finalmente llegó a creer: “¡Mi Señor y mi Dios!” (Juan 20:28 Traducción del Nuevo Mundo)

Además de aprender más acerca de Dios y crecer en amor por Él, también llegarás a verte a ti mismo como parte del cuerpo de Cristo. Esta es “la iglesia de los primogénitos inscritos en el cielo” (Heb 12:23 NVI). La iglesia verdadera, el cuerpo de Cristo, cruza las líneas denominacionales e incluye a individuos, tanto a miembros como no miembros, de muchas de las organizaciones religiosas que los hombres han establecido. Está compuesta por todos aquellos que ven a Cristo como la Cabeza, quienes han sido “bautizados por un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo.” “Ahora bien, el cuerpo no consta de un solo miembro sino de muchos. Si el pie dijera: ‘Como no soy mano, no soy del cuerpo’, no por eso dejaría de ser parte del cuerpo… El ojo no puede decirle a la mano: ‘No te necesito’” (1 Cor 12:12-21 NVI). De modo que necesitamos a nuestros hermanos y hermanas en Cristo, aún si nosotros mismos nos vemos muy diferentes a ellos.

Después de estar en la Organización Watchtower por muchos años, donde no se tolera el “modo de pensar independiente… poniendo en duda el consejo que suministra la organización” (La Atalaya, 1 de junio, 1983, p.22) al principio puede ser difícil adoptar este punto de vista escritural con respecto a nuestros hermanos en Cristo: “Reciban bien al que es débil en la fe, y no entren en discusiones con él. Por ejemplo, hay quienes piensan que pueden comer de todo, mientras otros, que son débiles en la fe, comen solamente verduras. Pues bien, el que come de todo no debe menospreciar al que no come ciertas cosas; y el que no come ciertas cosas no debe criticar al que come de todo, pues Dios lo ha aceptado. ¿Quién eres tú para criticar al servidor de otro? …Hay quienes dan más importancia a un día que a otro, y hay quienes creen que todos los días son iguales. Cada uno debe estar convencido de lo que cree.” (Rom 14:1-5 Biblia Dios Habla Hoy). Si tienes esta perspectiva de la hermandad, entonces al tener comunión con otros cristianos (tanto fuertes como débiles) descubrirás que “unos a otros nos animamos con la fe que compartimos.” (Rom 1:12 NVI).

Pídele al Señor que te guíe a la congregación en la que Él desee que estés. Él responderá a tu oración. Desde luego, puede que Él te ponga en una congregación local similar a la de Corinto, donde los dones del Espíritu estaban siendo mal utilizados y donde la Cena del Señor no se celebraba de manera apropiada (1 Cor 14:23; 11:20). O puede que Él te envíe a una iglesia como la de Pérgamo, donde prevalecían las prácticas corruptas y las enseñanzas falsas entre algunos de los miembros (Ap 2:14, 15). O puede ser que te encuentres en una congregación como la de Sardis que tenía “fama de estar viva” pero realmente estaba “muerta” (Ap 3:1 NVI). Tales experiencias te pueden ayudar a crecer y a profundizar tu relación personal con Jesús como Señor. “Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos” (Heb 12:7 RV 1960).

Todos debemos admitir, como lo hizo el apóstol Pablo, que “Ahora conocemos a Dios de manera no muy clara, como cuando vemos nuestra imagen reflejada en un espejo a oscuras. Pero, cuando todo sea perfecto, veremos a Dios cara a cara. Ahora lo conozco de manera imperfecta; pero cuando todo sea perfecto, podré conocerlo tan bien como él me conoce a mí.” (1 Cor 13:12 Biblia en Lenguaje Sencillo) Así, mientras que el “conocimiento preciso” de cada detalle todavía no está disponible, es el privilegio de un cristiano “conocer” a Dios por medio de una relación cercana y personal con Jesucristo. Si aún no lo has hecho, dile a Dios en este momento que necesitas a Jesús como tu Salvador y recíbelo como Señor. Él te invita: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mat 11:28 RV 1960). “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Ap 3:20 RV 1960).  “A su vez, el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me mostraré a él claramente.” (Juan 14:21 TNM)

Para mayor información, véase:

bullets NO DEJES A JEHOVÁ permitiendo que una organización hecha por hombres se interponga entre tú y el Dios invisible.

©1998 David A. Reed. – www.answerjw.com  – Comments from the Friends (Comentarios de los Amigos) Reimpreso y publicado en nuestro sitio Web con autorización.

 

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