Frank M – ex-testigo de Jehová

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.:FRANK M – Habiendo crecido con miembros de su familia que eran pedófilos, él no podía esperar para abandonar esta religión.

Habiendo crecido en una familia perversa de pedófilos, la niñez de Frank en los testigos de Jehová fue llena de abuso sexual y confusión espiritual. De niño, Frank soñaba con agradar a Jehová y gobernar con Cristo, pero estos sueños fueron aplastados rápidamente por el rechazo de su padre y la hipocresía religiosa que experimentó en los testigos de Jehová. A los diecinueve años de edad, Frank se fastidió y abandonó la organización. Aún cuando el viaje espiritual de Frank está lejos de ser completado, él se siente feliz de estar libre de los mandatos de la opresión religiosa de los testigos de Jehová.

Nací en una familia católica romana, una familia perversa cuyos miembros no eran otra cosa más que pedófilos. Teniendo yo la madura edad de seis años, dos testigos de Jehová vinieron a mi puerta y comenzaron a convertir a mi mamá a su religión. Debido a la personalidad fuerte que ella tenía, una vez que mi mamá creyó, ella rápidamente convirtió a mi papá y a sus hijos. Al mismo tiempo en que fui convertido a los testigos de Jehová, también fui víctima de la pedofilia. Mi tío Juan comenzó a abusar de mi cuando yo tenía nueve años de edad.

¡Hablando de confusión! Por un lado, tienes a esta gente diciéndote que no puedes tener sexo hasta que estés casado pero por otro lado, tienes a un padrino de confianza que te toca en aquellos lugares que te dijeron que ni siquiera debes tocarlos tú mismo. Nuestra conversión había comenzado; ya no había vuelta atrás.

La navidad de mi noveno año fue la última que celebramos y fue la más triste. Mi hermana mayor tenía trece años cuando nuestro camino a “la Verdad” (La Organización Watchtower) comenzó. Mi hermano menor tenía tan sólo tres años de edad. Nosotros, los cinco hermanos, éramos como unos soldados pequeños y obedientes en el ejército de Jehová y hacíamos exactamente lo que nos decían, incluso al punto de distanciarnos de mi abuela, quien nos apoyó desde un principio. Comencé a tocar en puertas cuando tenía diez años, y me encantaba cada minuto que pasaba haciendo esto. Yo pensaba que estaba haciendo la obra de Dios al difundir “la Verdad” a todos aquellos que me escucharan. Sentía pena por aquellos que no lo hacían. Me imaginaba que aprenderían de la manera más difícil lo que pasa cuando hacen enojar al único Dios verdadero.

Para cuando tenía once años de edad, estaba dando charlas en el Salón del Reino. Me sentía muy orgulloso de mí mismo y mi madre también. Cuando tenía alrededor de los trece años, estaba convencido de que había sido tan bendecido por Jehová que creía que era uno de los “ungidos” (un miembro de los 144,000 de la “clase celestial” de los testigos de Jehová). Pensaba que me iba a sentar en el cielo como juez con Cristo. “¡OH! La desilusión de un niño que no sabe nada,” pensaron los testigos de Jehová. Ese sueño fue aplastado rápidamente.

Al año siguiente, fui instruido intensivamente para poder ser bautizado. Esto se dio cuando cumplí los catorce. Para ese entonces, los cuatro hermanos mayores habíamos sido bautizados. La primera en salirse de la organización fue mi hermana. Ella fue excomulgada cuando yo tenía dieciséis y para los diecisiete, yo también estaba fuera. Pero ya que mi madre era muy fuerte en sus creencias, regresé hasta que cumplí los diecinueve. Para entonces, ya me había hartado. Yo quería estar fuera y lejos de mi padre y de aquellos hipócritas. Debo decirles que mi padre me dijo que nunca quiso tener un hijo varón. Entonces yo quise cumplirle su deseo. Ya era libre de vivir mi vida al máximo sin tener la condenación de mi padre. Al principio mi madre intentó rechazarme, pero fue muy difícil para ella no hablarme. Con el tiempo ella cedió y nos habló a todos. Su familia, sus hijos, siempre eran su prioridad, a pesar de que se mantuvo muy fuerte en su fe como testigo de Jehová hasta que falleció en noviembre del 2007.

El salirme de los testigos de Jehová ha sido lo mejor que he hecho en mi vida. Ahora puedo sentirme libre de culpa, de hacer todo lo que yo quiera sin deprimirme por estarle diciendo a las personas que me encuentro en el camino, que van de morir en Armagedón por no prestar atención a nuestra traducción de la Biblia. Desde que dejé esta religión, me he encontrado con muchos de mis amigos viejos que ahora también están fuera de esta organización. Es grandioso volver a reunirme con amigos que habían dejado de hablarme, pero que ahora ven el error que cometieron. Bueno, esta es mi historia. Gracias por leerla y que Jehová bendiga a todos y cada uno de nosotros.

 

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