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bettyEL TESTIMONIO DE BETTY

Habiendo estado hambrienta por respuestas espirituales cuando los testigos de Jehová que había en su extensa familia le convencieron de que ellos tenían “la Verdad,” estudió con ellos por cuatro años y fue bautizada. Una vez dentro de la organización comenzó a sentir desamor y falta de aceptación hacia ella. ¿Por qué? ¿Sería porque encontró inconsistencias en la doctrina de los testigos de Jehová y tenía interrogantes que los ancianos no podían responder? ¿Por qué todos le estaban ignorando y rehuyendo? Perdida, herida, sola y confundida, ella batallaba, “¿A dónde voy? ¡No existe otro lugar para mí!” Servir sola a Dios, ¡NO era una opción! Finalmente, Betty se volvió a Jehová y le preguntó dónde quería Él que ella fuera. Fue entonces, con la convicción del Espíritu Santo y la ayuda de amigos cristianos amorosos, que Jehová la guió a la VERDAD real – a Jesús Mismo.

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Provengo de una tradicional familia bautista del sur. Mis padres fueron también bautistas, al igual que sus ancestros antes de ellos. Mi bisabuelo por lado paterno fue un predicador y mi padre creció en una extensa familia con tres hermanas y dos hermanos, pero esta tradición familiar bautista cambió durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando mi padre regresó de la guerra después de pelear en la guerra, descubrió que sus padres y hermanas se habían convertido a los testigos de Jehová. Sin embargo, él y sus hermanos permanecieron bautistas.

Por decir lo menos, mi padre estaba impactado, confundido y enfadado. ¿Pueden imaginar lo que debió haber sido para él que regresara a su hogar después de la guerra para encontrar que todo en lo que su familia había creído, ya no existía más? Las creencias religiosas de su familia habían desaparecido, los feriados y cumpleaños ya no eran celebrados, además de la confusión y sentimientos hirientes de todos esos cambios. No es necesario decir que este giro en la religión de nuestra familia ocasionó ciertos problemas mayores, algunos de los cuales subsisten hasta hoy.

Aún cuando crecí como bautista, no asistía a la iglesia de una manera regular y no estudiaba la Biblia. Si me preguntaban en esa época en qué creía, mi respuesta hubiera sido “Creo en Cristo” y eso era todo lo profundo de mi fe cristiana. A la tierna edad de dieciséis, me casé con mi marido, quien estaba en la marina y viajamos por muchos lugares alrededor del mundo. Cuando nació nuestra hija, yo deseaba saber más acerca de Dios y tenía muchas preguntas que quería ver respondidas. En lugar de leer la Palabra de Dios, dependí de otras personas para recibir alimento espiritual. Algunas veces sus respuestas parecían tan descabelladas que hasta me sonaban ridículas. Sólo más tarde me di cuenta que sus respuestas eran correctas, sólo que no estaban muy bien explicadas.

En 1980 mi esposo fue transferido a Londres, Inglaterra y yo tenía tan sólo un par de semanas de embarazo de nuestro segundo bebé. Pronto comencé a tener sangrados y el especialista me informó que lo más probable era que perdería al bebé. Tomé reposo en cama y oré a Dios por u milagro, ¡y sucedió! Realmente sentí la mano de Dios realizando arreglos dentro de mi cuerpo. Como tenía sólo pocas semanas de embarazo, sabía que no era el bebé el que se movía. Sé que Dios salvó a nuestro hijo porque casi inmediatamente después de orar, el sangrado se detuvo y en su momento, di a luz a un saludable varoncito. ¡Experimenté mi primera sanidad divina y, hasta el presente, no olvido cómo fue!

Comencé a asistir a una iglesia bautista en Inglaterra lo cual era bastante inusual porque la mayoría de los británicos no tenían idea de lo que era una iglesia bautista y esta denominación no era muy bien conocida en ese entonces.  Encontrar una iglesia bautista en nuestro pintoresco pueblo inglés fue casi un milagro en sí mismo. Sin embargo, esa iglesia bautista británica no llegó al rescate de mi requerimiento por la verdad, de modo que mi búsqueda por aquella “iglesia perfecta” que pudiera responder “todas mis preguntas” continuó. Demás está decir que brinqué mucho de iglesia en iglesia durante aquellos años.

FALSOS CRISTIANOS

Cuando regresamos a los Estados Unidos, visité una congregación que practicaba el hablar en lenguas. Un domingo en la mañana, una mujer estaba en el altar llorando y hablando en un lenguaje desconocido. De pronto, se detuvo y miró a la parte posterior de la iglesia y saludó a alguien a quien conocía. Luego se volvió y continuó llorando y hablando en lenguas. ¡Increíble! Por favor, no me malinterpreten. Yo creo que los dones, tales como el hablar en lenguas, aún existen para los cristianos en la actualidad, pero siempre y cuando se practiquen de una manera piadosa y ordenadamente, y sean verdaderos dones de Dios (1 Corintios 13 y 14).

Pasando el tiempo, visité muchas iglesias que tenían gente falsa como esta, de modo que me estaba frustrando más aún. Estaba arrastrando a nuestras dos hijas de iglesia en iglesia, pero no oraba a Dios por guía y aún no estaba en la Palabra de Dios. Imagino que podrían decir de mí que era una haragana que decía ser cristiana.

La verdad es que todos nos quedamos cortos y nadie, ni siquiera el cristiano más fiel, es perfecto y sin mancha. En otras palabras, todos hemos sido falsos en alguna oportunidad. Puede que no sea lo correcto, pero, no obstante, es un hecho triste de la vida.

DIOS ES EL REVELADOR DE LA VERDAD

Ahora sé que como cristianos maduros, nuestras interrogantes no siempre nos serán respondidas o reveladas y aquí está la razón. El libro de Job nos plantea la pregunta en el capítulo 11, versículos 7-8, “¿Descubrirás tú las profundidades de Dios? ¿Descubrirás los límites del Todopoderoso? Altos son como los cielos; ¿qué harás tú? Más profundos son que el Seol; ¿qué puedes tú saber?”

De acuerdo con el Nuevo Testamento, Dios es el revelador de los misterios. Debemos concluir, al leer la Escritura de arriba, que nuestras mentes finitas no pueden abarcar a nuestro infinito Dios y Creador. De modo que, si hubiera estado firmemente enraizada en la Palabra de Dios, hubiera sabido que la Palabra nos dice que no podemos entender TODAS las cosas, porque para entender todas las cosas, tendríamos que ser como Dios. En este aspecto, ¡creo que tengo mucho en común con Eva!

EL ENGAÑO

En 1989, me encontraba visitando a mis padres en Alabama y mi tía (que era una testigo de Jehová) me pidió que fuera a caminar con ella. Mi papá dijo en un tono sarcástico, “No permitas que esa gente te convierta, niña.” Bueno, eso es exactamente lo que sucedió, porque esa tarde, todas mis preguntas fueron respondidas. De manera fulminante fui conmovida con las respuestas que recibí. Hombre, mis oídos fueron encantados. Rápidamente fui tomada, pero no me bauticé de inmediato porque ya no quería estar saltando de iglesia en iglesia. Mi plan era hacer las cosas bien por última vez en mi vida. ¡Mi plan era ser una testigo de Jehová hasta el día que muriera! Nosotros podemos hacer nuestros planes, pero el SEÑOR determina nuestros pasos (Proverbios 16:9).

Unos cuantos meses después, nos mudamos a Hawái y estudié con los testigos de Jehová por tres años. Cuando fuimos transferidos nuevamente a la parte continental de los Estados unidos, nos mudamos a Maryland y continué estudiando con la esposa de un anciano que vivía en nuestra calle. Después de 4 años de estudiar con diferentes testigos de Jehová, finalmente fui bautizada en 1993. Demás está decir que mi familia no estaba contenta. Mi esposo estaba en contra de esto, pero nunca me hizo sentir apenada por mi decisión. Mis padres ciertamente no estaban complacidos en lo más mínimo, ¡pero no dejaron de hablarme!

Al principio estaba muy feliz y entusiasmada, pero conforme transcurrió el año, observé inconsistencias en las enseñanzas, pero elegí ignorarlas en su mayoría. Incluso ignoré errores que encontré en el folleto de la Trinidad. Mi pensamiento era que, porque no pudiera entender plenamente una doctrina en particular, ¡eso no significaba que no fuera cierta! Cuando les pregunté a los ancianos acerca de algunas de estas inconsistencias, ellos sólo decían “espera en Jehová” o daban una respuesta que no tenía sentido.

Por ejemplo, una tarde después de la reunión le pregunté a un anciano acerca del dubitativo Tomás y la conversación que tuvo con Jesús en Juan 20:28. Yo quería saber que si los testigos de Jehová no creen en la deidad de Cristo, entonces por qué Tomás dijo “Mi Señor y mi Dios.” El anciano me respondió diciendo que Tomás estaba impactado o atónito, lo cual no tenía sentido para mí, así que guardé esta información al fondo de mi cerebro. ¿Por qué preocuparse? No iba a ir a ninguna parte más, porque pensaba que no había ningún otro lugar para ir.

Cuando recién comencé a estudiar con los testigos de Jehová, siempre me sentí especial y parte de una organización especial, pero una vez que fui bautizada, todo cambió. Las invitaciones a cenar y las reuniones sociales se detuvieron. Después de muchos años comencé a sentirme sola y ya no parte de la organización. Estaba muriendo espiritualmente porque una parte de la doctrina no tenía sentido, de modo que pedí ayuda a los ancianos. Nunca recibí la invitación de un pastor o una llamada telefónica por parte de alguno de ellos, ni siquiera cuando mi esposo y yo estuvimos seriamente enfermos. Pasé mucho tiempo llorando cuando debía haber habido felicidad y gozo de servir a Dios. Las cosas se pusieron tan mal que comencé a llamarme a mí misma “la hermana invisible.” Cuando les pregunté a los ancianos qué hice para causar que la congregación me rehuyera, ellos no dijeron nada. Se me dijo que había hermanas y hermanos que necesitaban ayuda y que yo debía enfocarme en ellos y no en mí misma. Me preguntaba, “Pero, ¿no era yo una de esas hermanas que necesitaban ayuda?” Aún así, no me iba a ningún lugar porque pensaba, “No existe otro lugar para ir, ¿correcto?”

TRAICIÓN

Pasando los años, las cosas se pusieron peores. No recibí nada de ánimo y nadie puso sus brazos alrededor mío para orar por mí. Continuaba sin recibir visitas ni llamadas de los ancianos y una puerta tras otra parecían cerrarse en mi cara. Incluso intenté lo impensable. Comencé a visitar otros Salones del Reino. Oh, ¿no era yo una niña traviesa? Las cosas se pusieron tan mal que el anciano que vivía en nuestra calle y su esposa dejaron de hablar y saludar a mi esposo que no era testigo de Jehová. Le pedí a la esposa del anciano con la que yo estudiaba, que intentaran traer a otros hombres que se asociaran con mi esposo de manera que quizás pudiera él venir a las reuniones. Su respuesta fue, “¿Cuál es el punto? Sabemos que él nunca dejará la vida militar.”

Ese fue uno de los comentarios más desamorados que jamás he oído. No había absolutamente ninguna consideración por su bienestar espiritual. ¿Por qué los testigos de Jehová me estaban ignorando? Y todo se reducía al simple hecho de que nuestro hijo adolescente estaba atravesando un horrible tiempo en su vida. Yo sentía la presión y tensión de criar a dos adolescentes, un largo camino al trabajo, y no estar haciendo lo suficiente en el servicio de campo ni en las reuniones. Realmente creo que me estaba poniendo espiritualmente débil. De modo que en lugar que los ancianos estuvieran orando por nosotros y animándonos, estábamos siendo ignorados. Fue algo devastador para mí y me sentí traicionada.

SEMILLAS DE MISERICORDIA

Aún cuando no lo sabía en ese momento, durante esos horribles días de oscuridad y tristeza espiritual, unas semillas fueron sembradas por mi familia y amigos. Dios utiliza a quien Él desea usar para ablandar los corazones de la humanidad (Romanos 9:14-18). Él utilizará a otros cristianos, a no creyentes, e incluso a aquellos que aborrecen a Jehová. Dios puede hacer clamar a las rocas si lo desea.

Una noche en setiembre del 2000, estaba dando una charla en la escuela del Salón del Reino y adivinen cuál era el asunto a tratar. Hable acerca de la religión falsa. Después de finalizar esa charla, algo vino sobre mí y simplemente corrí fuera del salón. En ese momento no tenía idea de qué fue lo que vino sobre mí. Sólo sabía que tenía que salir de allí. Por primera vez en mi vida, oré humildemente a Dios. Estaba confundida y me sentía tan sola. Sabía en mi corazón que tenía que servirle, pero, ¿a dónde iba? ¡No tenía otro lugar dónde ir! Sabía que tenía que asistir o a una iglesia de la cristiandad o regresar al Salón del Reino. Servir sola a Dios ¡NO era una opción! Le dije a Jehová que donde sea que Él quisiera que yo vaya, le obedecería, incluso si eso significaba regresar. Después de varios meses, cogí la guía telefónica buscando iglesias y pidiéndole a Dios que me ayudara porque estaba perdida y confundida. Vi un aviso en la guía con una iglesia no-denominacional que decía, “Ven tal como estás.”

¿“Ven tal como estás? ¿Puedo?” Me pregunté. “¿Puedo ir con Dios después de haber dejado Su organización?” Sentía como si estuviera pecando en contra de Dios por pensar en ir a una iglesia, pero de todos modos llamé y hablé con el pastor asistente. Le dije que era una testigo de Jehová y que necesitaba ayuda. Él entonces dijo, “Hay un hombre aquí que asiste a nuestra iglesia y que fue criado como un testigo. ¿Por qué no hablas con él?”

También me presentaron a una dama maravillosa en mi nueva iglesia, quien se convirtió en mi maestra y mentora. Aún cuando les tomó dos años a ambos el desprogramarme, sé que hice lo correcto porque me di cuenta que el Espíritu Santo me tomó de la mano y me sacó de la oscuridad. SÍ, existe otro lugar para ir, ¡y Su nombre es Jesús! Isaías 41:13 dice: “Porque yo soy el SEÑOR tu Dios, que sostiene tu diestra, que te dice: No temas, yo te ayudaré.”

LIBERADA DE LA ESCLAVITUD ESPIRITUAL

Estoy agradecida que mi madre aún estuviera viva cuando me salí de los testigos de Jehová. Nunca olvidaré lo que me dijo. “Betty, ¿cómo pudiste dejar esa secta religiosa y salir con el aroma de una rosa?” Con seguridad no me sentí como una rosa. Me sentía sucia porque me había permitido a mí misma apartarme de Cristo. Sentí que había cometido adulterio espiritual en contra de mi Padre celestial. Les permití llevarse la deidad de Cristo. ¿Recuerdan el milagro que les compartí con respecto a mi embarazo? Incluso les permití convencerme de que ese milagro no sucedió realmente. ¡Estoy muy agradecida de que haya colocado aquella culpabilidad a los pies de la cruz porque ahora soy verdaderamente libre!

Cuando recién había abandonado la fe de los testigos de Jehová, la esposa de un anciano me dijo que me admiraba por haberme retirado, ¡ya que ella se sentía como un robot! Esta mujer deseaba retirarse también, pero no podía porque perdería su familia y amigos; ¡esto no es nada menos que un chantaje emocional!

Desde que dejé la organización, tengo una relación con Cristo, innumerables oraciones han sido respondidas, mi esposo va a la iglesia, mis dos hijos y sus esposas son salvos al igual que varios de nuestros nietos. He estado involucrada en la enseñanza de estudios bíblicos en mi casa y en el co-liderazgo de CareNet Ministries (Ministerios CareNet) en mi iglesia. Cuán asombroso es que Dios me pusiera en un ministerio en el que puedo cuidar de otros. Qué contraste con la situación en la que una vez estuve, cuando me consideraba a mí misma como invisible. Poco sabía yo en ese entonces, que Dios estaba cerrando una puerta tras otra, ¡para que encontrara la manera de salirme! Todas aquellas semillas que fueron sembradas por personas amadas y consiervos me ayudaron a crecer y ponerme firme en contra de los obstáculos que se pusieron al frente mío.

La Watchtower enseña que no podemos tener la verdad a menos que leamos su biblia, sus publicaciones y pertenezcamos a su organización. La Biblia no nos dice que debamos tener “otros” libros para enseñarnos cómo entender la Biblia. Proverbios 30:5-6 dice: “Probada es toda palabra de Dios; El es escudo para los que en El se refugian. No añadas a sus palabras, no sea que El te reprenda y seas hallado mentiroso.”

Les aseguro que sí hay vida fuera de la organización Watchtower. Si oran a nuestro Padre Celestial y estudian Su Palabra, no necesitarán el material religioso de una organización para encontrar la verdad. Permitan que el Espíritu Santo les guíe, ¡y ustedes también podrán salir con el aroma de una rosa!

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