El testimonio de Dennis

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.:DENNIS

Nací y crecí como un testigo de Jehová. Desde alrededor de los 7 años de edad estaba activo en el ministerio de los testigos de Jehová y fui inscrito en la Escuela del ministerio teocrático de la Watchtower. Lo que más recuerdo de mi niñez era el temor constante. Tomé en serio la idea de la Organización acerca del “Armagedón.” (La Watchtower enseña que el Armagedón es una batalla que Dios traerá a la tierra para terminar con todos los gobiernos mundiales, donde serán destruidos todos los malvados, incluyendo a los testigos de Jehová indignos). Tenía miedo que si yo o cualquiera de mis hermanos hacíamos algo malo, vendría el Armagedón y no sobreviviríamos.

Habían muchas doctrinas de la Watchtower que se me hacían difíciles de aceptar completamente, incluso cuando era adolescente. Una de estas doctrinas era la idea de que Dios diera amorosamente a su Hijo por nosotros, pero estaba listo para quitarnos su aprobación por cualquier pecado pequeño. Esto no me sonaba correcto. También se me dificultaba el hecho de que Jesús fuera el Hijo de Dios, pero que no fuera “divino” (del mismo modo en que Dios es “divino”), porque en muchos lugares de la Biblia parecía decir que Él mismo es Dios. Simplemente parecía que la Biblia de la Watchtower, la Traducción del Nuevo Mundo, se contradecía a sí misma en este asunto. La respuesta de los ancianos a mis preocupaciones, fue que orara y que me entregara a Jehová y que Dios haría que su “espíritu santo” me ayudara a entender estas contradicciones.

Durante mi adolescencia, yo participaba de manera regular en la Organización Watchtower. Mi madre fue excomulgada (expulsada de la organización y rechazada por los otros testigos de Jehová) cuando yo tenía 16 años de edad. Por la forma en que la gente me trataba, era como si me hubieran expulsado a mí. Mientras que de vez en cuando hablaba con amigos y sus padres, un anciano siempre venía y se paraba junto a nosotros en las reuniones. Nunca me invitaban a reuniones con los jóvenes. Cuando tenía 17 años de edad, mi mejor amiga trató de suicidarse y ellos la excomulgaron en cuanto salió del hospital. No podía creer la falta de amor en tal acción, pero sabía que no se me permitía hacer preguntas con respecto a eso.

Cuando tenía 21 años me casé con una mujer que estaba fuera de “la verdad” (la Organización Watchtower). Me distraje de mi devoción a la Watchtower la mayor parte de los 7 años que estuvimos casados, pero ella estudiaba con los testigos de Jehová de vez en cuando. Finalmente, casi al final de nuestro matrimonio, comencé a ir nuevamente a las reuniones y, después de mi divorcio, siendo un padre soltero, me volví un miembro “activo” en la Watchtower otra vez. Fui padre soltero por 5 años hasta que, debido a la incompetencia de mi abogado, perdí a mis hijas y mi ex-esposa desapareció con ellas. Los hermanos Testigos (miembros varones) me dijeron lo que necesitaba hacer para enfrentar esta situación. Su consejo fue que trabajara duro y me asegurara de sobrevivir el Armagedón para ingresar al nuevo sistema, porque si yo, ni mi ex-esposa lográbamos ingresar al nuevo sistema terrenal, entonces no habría ninguna esperanza de supervivencia para ninguna de mis hijas. Así que, por los siguientes 5 años, estuve muy activo.

Me volví un “Precursor” (un testigo de Jehová involucrado en el ministerio de puerta en puerta de tiempo completo) y me mudé a una congregación hispana, pues la necesidad allí era grande. Aprendí el español y fui nombrado un Siervo Ministerial (un nivel de liderazgo debajo de los ancianos). Finalmente, después de 4 años, me pidieron mudarme al oeste de Kansas para ayudar con un grupo hispano aislado. Yo era el coordinador de las charlas públicas, conductor de la escuela del ministerio, di muchas charlas públicas tanto en español como en inglés, conducía el estudio de La Atalaya, organizaba y dirigía el territorio asignado a nuestra congregación. Fue mientras realizaba esto que me di cuenta que lo que no entendía acerca de la doctrina y las políticas de la organización eran realmente cosas que no tenían sentido para la mente común y eran en realidad falsas.

Dos cosas sucedieron las cuales me impulsaron a salir de la organización. Había estado soltero por casi 9 años cuando un grupo de testigos de Jehová de California vino a trabajar en un territorio no asignado, al oeste de Colorado. Había una “hermana” (seguidora femenina) de China a la cual llegué a conocer muy bien. Yo pensaba que quizás esta era una relación que me hubiera gustado que terminara en matrimonio.  Hablé con un par de ancianos confiables y con el superintendente de circuito sobre si yo tenía la libertad o no para casarme después de mí divorcio. Me dijeron que “no,” y hablaron detenidamente conmigo acerca de por qué la Biblia dice que la fornicación es la única razón del divorcio que permite volver a casarse después. La Sociedad Watchtower interpreta como adulterio a cualquier otra razón para divorciarse y volverse a casar. En conclusión, me dijeron que esto es lo que la Sociedad Watchtower enseña y que, por cuanto el “espíritu santo” de Dios dirige esta organización, no podíamos dudar de ninguna de sus doctrinas.

Un par de semanas más tarde, estaba dando un discurso dominical titulado “Encontrando honor y gozo en el ministerio de Dios”. Llegamos a una parte acerca de la hipocresía de un tele-evangelista, y me di cuenta de que yo estaba haciendo lo mismo por las dudas que entretenía en mi mente. Me percaté de que estaba representándome a mí mismo como un testigo de Jehová muy devoto, cuando en realidad no lo era en mi corazón. Pienso que este fue el tiempo en el que comencé a experimentar la atracción del verdadero Señor Jesús. Poco después, me salí del liderazgo y un par de años más tarde, dejé de asistir por completo a las reuniones.

Por unos 6 años, traté hacer de mi fe un asunto privado. No podía confiar en ninguna iglesia cristiana lo suficientemente como para tratar de ir a una. Finalmente, hace unos 3 años asistí a la iglesia metodista unida en Newton para oír a un amigo cantar en el coro. Fui un par de veces y hablé con el pastor. Él me dio un libro con las creencias principales de la iglesia metodista unida. Me impactó ver cuántas de las creencias correspondían con lo que yo había llegado a creer.

Comencé a asistir a la iglesia metodista unida llamada “Gracia”, y desde el primer domingo supe que había encontrado mi iglesia. Creo que Dios puso su mano en esto. Caminé hacia la puerta la primera vez y no sabía por dónde se suponía que debía entrar. Ni estaba seguro de cómo preguntar. Bueno, justo cuando estaba a punto de dar la vuelta para irme, una pareja amable se me acercó, me llevaron adentro y me presentaron a las personas en el lugar.

Yo mismo me presenté al pastor y hablamos por sólo un minuto, pero más tarde él me llamó y me invitó a la escuela dominical. Me volví muy activo en la iglesia desde el principio. Asistí a los servicios, la escuela dominical y a un par de estudios bíblicos durante la semana. Unos tres meses después el pastor me invitó a asistir a un seminario de 3 días acerca del liderazgo en una iglesia en crecimiento. Poco después, comencé a enseñar una clase de español básico en la iglesia. Un par de meses después, ofrecí mi primer clase de estudio bíblico para adultos. Ellos respetaron mi conocimiento de la Biblia y mi habilidad para la enseñanza y pronto me encontré ofreciendo también clases de escuela dominical.

Unos meses después recibí una llamada de mi pastor. Ahora, una parte de mí todavía estaba acostumbrada a vivir como testigo de Jehová y en la Organización Watchtower, si un anciano te llamaba, por lo regular significaba que estabas en problemas por algo. Pues en mi iglesia, ¡el caso era lo contrario! El pastor me llamó para ofrecerme el cargo del Ministerio de educación cristiana.  Además de estar a cargo de un ministerio, se me pidió estar en el consejo de la iglesia.

Una y otra vez me he sorprendido al darme cuenta que muchas de las cosas que los testigos de Jehová me enseñaron acerca de las “iglesias” de la cristiandad, eran un error. En primera, contrario a lo que la Watchtower afirma con respecto a que los cristianos no conocen ni usan el nombre de Dios, he escuchado el nombre de Jehová en servicios, oraciones e himnos que cantamos en la iglesia. El enfoque en la gracia y el amor de Dios que he experimentado en la iglesia, es un gran contraste con el enfoque que tienen los testigos de Jehová en obedecer tantas reglas para ganarse el camino al nuevo sistema de Dios. Finalmente, encontré una iglesia donde puedo adorar a Dios y a Jesús en verdad, sin tener miedo de expresar mi fe abiertamente.

Al crecer como testigo de Jehová, nunca imaginé el gozo que siento ahora que puedo adorar a Dios y tener una verdadera relación con Jesús. Sé que Él me ama y aprueba de mí porque Él quiere, no por mi obediencia a estándares establecidos por hombres. Él me ha bendecido inmensamente en los últimos 3 años. Aún cuando he sufrido la pérdida de mis familiares testigos de Jehová, quienes ya no me hablan por haberme unido a una iglesia, he ganado muchos amigos queridos y verdaderos.

Después de 13 años de búsqueda, Dios también me ha bendecido al encontrar a mi hija menor. Ahora tengo una muy buena relación con ella. Después de mi divorcio y de haber dejado “la verdad” (la Organización Watchtower), ya me había hecho a la idea de no casarme nunca más, pero Dios tenía otros planes. Pronto me casaré con una buena mujer cristiana. Nuestra relación se centra en adorar y orar juntos en Cristo. Sólo puedo llamar esto un milagro, el que yo encontrara a alguien que comparte mi compromiso y devoción a Cristo y que esté activa en un ministerio que ayude a otros.

Estoy asombrado de lo que Dios ha hecho por mí y a través de mí. Miro hacia atrás, a las dificultades que he enfrentado y me doy cuenta que la fe es un viaje y que las cosas que soporté me han hecho lo que soy el día de hoy. La fe es un viaje y yo no sé lo que Dios me llamará a ser en el futuro, pero si sé que Él es un Dios asombroso y maravilloso y confío plenamente en Él. Él siempre ha estado allí para mí y siempre lo estará. Espero que hayas encontrado algo en mi testimonio que te ayude en tu viaje de fe. No importa en qué lugar estés en ese viaje, debes saber que Dios siempre está contigo y él proveerá. Él es un Dios amoroso y está buscando maneras de aprobarte si es que confías en la justicia de Cristo y no en la tuya propia.

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