Hazel – ex-testigo de Jehová

hazel

.:EL TESTIMONIO DE HAZEL

Todo comenzó para mí cuando tenía alrededor de 9 o 10 años de edad cuando fui a quedarme con mi tía que es una testigo de Jehová. Mi primera conversación con ella me dejó pensando acerca de Dios. Ella me preguntó, “Hazel, ¿crees en Dios?” Recuerdo específicamente haberle dicho, “No estoy segura, supongo que puede haber uno.” Y eso fue todo.

Unos 2 ó 3 años después, cuando tenía 12, estaba pasando por un tiempo bastante difícil en mi casa porque yo, junto con uno de mis hermanos, crecí en un hogar abusivo. Un fin de semana en particular cuando fui a visitar a mi tía, me estaba sintiendo bastante abatida y mi tía comenzó a hablarme de todas las promesas que Jehová había hecho acerca del “Orden del nuevo mundo,” (el término que la Organización Watchtower utiliza para referirse a un paraíso en la tierra en el futuro). Oí esto y siendo yo tan joven e inmadura, pensé “¡Vaya! ¡Esto suena bien! Quizá Dios me pueda ayudar con mi situación.” Esto fue lo que captó mi interés para unirme a los testigos de Jehová.

Comencé a estudiar con mi tía, pero esta no era la situación ideal, porque ella vivía en un lugar de Inglaterra diferente al mío, lo cual daba como resultado que yo estuviera en una congregación diferente a la suya. Así que, escribí una carta a la casa Betel de Londres (una sede principal), pidiendo comenzar un “estudio bíblico” con alguien en mi localidad. Después de unas semanas, recibí una llamada telefónica de parte de Jennifer, una hermana “Precursora” de los testigos de Jehová.  Ella verificó que yo había escrito la carta pidiendo el estudio. Las cosas marchaban muy bien. Recibí las revistas y comencé un estudio con ella e incluso di charlas en la Escuela del ministerio teocrático (el programa de entrenamiento de los testigos de Jehová). Más tarde, me convertí en una publicadora no-bautizada (alguien que va de puerta en puerta).

Mientras estudiaba, la situación en mi hogar empeoró. Hubo veces en las que fui encerrada con llave en mi habitación solo para que no pudiera asistir al Salón del Reino. Incluso me maltrataron físicamente sólo por el hecho de estar estudiando la Biblia. Me preguntaba por qué mi madre me trataba así. ¿No quería ella tener una buena hija con una buena moral? Algo que yo no vi en aquel entonces fue que mi madre podía distinguir bien las enseñanzas erradas de la Organización Watchtower. Ella se autodenominaba pagana y yo pensaba: “No te preocupes Hazel, Jesús dijo ‘Si me odiaron a mí, de igual modo te perseguirán a ti.’ ” Yo pensaba que estaba siendo perseguida por causa de la justicia.

Por esas fechas, me metía en la Internet e hice lo que la mayoría de los adolescentes hacen, unirse a un salón de Chat (charla virtual). Era un salón de Chat cristiano, y allí conocí a mucha gente genial, aprendí cómo ellos amaban a Jesús y las maneras en que expresaban su amor por Él. Compartí con ellos acerca de mi posición dentro de la organización de los testigos de Jehová. Me dijeron muchas cosas y trataban de ayudarme a ver la luz pero, por supuesto, yo siempre defendía a la organización. Lo que no sabía era que esas personas habían sembrado las primeras semillas para ayudarme a conocer a Jesucristo como lo conozco ahora. En ese tiempo, yo sabía en mi corazón que algo faltaba, ¡y ahora sé que era Él!

Después de un tiempo de estar en este sitio Web cristiano, conocí a un chico cristiano que era bueno y honesto (Zebra), quien estaba realmente preocupado por mí y mi salvación. Discutí con él acerca de las Escrituras y temas como la Trinidad, etc. Acostumbraba reírme de él. Cuando miro hacia atrás, pienso en lo tonta que fui por defender a la organización.

Aún así, ¡¡yo quería a Jesús!! Oh, ¿qué podía hacer? Sabía que los testigos de Jehová desaprobarían el que yo continuara escuchando a Zebra y sería reprendida si lo descubrían, pero había algo en él a lo que yo no podía decir adiós. Ahora sé que era nuestro Padre Celestial atrayéndome hacia Él (Juan 6:44).

Mientras hablaba con Zebra, él me consiguió algunos testimonios en audio que encontró en Internet, acerca de personas que habían dejado la Organización Watchtower y las experiencias que tuvieron. Ellos explicaban lo que eran realmente las falsas enseñanzas de la Sociedad Watchtower.  Se me partió el corazón y a la vez me sentí culpable. Se me partió el corazón porque estaba muy confundida con respecto a quién era Dios, pero me sentía culpable porque la Organización Watchtower me había enseñado que me estaba entrometiendo en “Babilonia la grande” al escuchar a estos supuestos “apóstatas.” ¡No sabía qué hacer!

Sabía en ese momento que realmente necesitaba buscar y hundirme en la verdad como lo manda la Biblia. Hice esto mientras oraba. También busqué la verdad al hacerles varias preguntas a los testigos de Jehová. No tenía la menor idea en ese entonces que los Testigos evitarían responder este tipo de preguntas. Me hicieron sentir culpable por buscar a Jesús y me condenaron por cuestionar las cosas que ellos me habían enseñado. Me dijeron: “Tienes la verdad en la Organización.” Cuando discutí y les dije: “Yo no quiero la ‘verdad’ en la organización de Jehová, yo quiero la verdad que Jesús tiene para ofrecer,” ellos me consideraron espiritualmente “débil.”

Pero seguí adelante con mis preguntas. Entre más hacía esto, más incómodos se sentían ellos conmigo porque yo siempre les decía que me mostraran las respuestas de sus Biblias y no de las publicaciones de la Watchtower. Esto no les agradaba para nada. Todos los ancianos en la congregación me observaban y me hacían pasar un mal rato con respecto a mis preguntas. Cuando alguno de ellos daba una charla en la congregación, sentía como si específicamente se dirigieran a mí por la manera en la que el hermano me miraba y decía las cosas. Algunos incluso me decían, “Hazel, has estado estudiando ya por cuatro años. ¿Por qué haces preguntas ahora?” No hice caso a esta pregunta por no ser de Dios, porque Dios no nos dice cuando sí o cuando no podemos examinar algo para ver si es cierto (1 Tesalonicenses 5:21).

Mientras transcurría el tiempo, mi entusiasmo por la Organización y mi deseo por ser una testigo de Jehová disminuía más y más. Casi dejé de ir a todas las reuniones. Buscaba todas las excusas que podía para no ir, y cuando no se me ocurría una excusa, iba. La Watchtower para mi comenzó a sentirse como se sintió al principio. Los “hermanos” y “hermanas” en la congregación eran fríos y no mostraban el amor incondicional que Jesús quiere que muestren los verdaderos cristianos, tal como Él lo hacía. Aún así, ellos usaban la Biblia, así que yo razoné que la Organización debía estar en lo correcto. Entonces, mi mente me llevaba de vuelta al fundamento de la Sociedad Watchtower.

Sorprendentemente, durante el tiempo de mis cuestionamientos, continué mi estudio con Jennifer, la precursora. Ella sabía que algo sucedía conmigo. Con frecuencia le hacía preguntas desafiantes, cuyas respuestas eran algo así como: “Puedes ir y buscarlo en tu CD-ROM de la Watchtower en tu casa.” Yo le respondía: “No, Jennifer. Yo quiero que tú misma me muestres la respuesta en la Biblia, no en la Watchtower.” Cuando ella no lo podía hacer, entonces yo sabía que algo debía estar seriamente mal y que debía haber algo que ellos no querían que yo supiera o que investigara.

Para este tiempo, ya me había hartado con todo lo que sucedía a mí alrededor. Para ser honesta, lo único que me ayudaba eran los testimonios en audio de la Internet. No estaba orando porque estaba muy confundida con respecto a quién orar: ¿a Jesús o a Jehová? No lo sabía. Lo único que hacía era leer la Biblia en línea porque la única Biblia que había utilizado y que conocía era la Biblia de la Watchtower, la Traducción del Nuevo Mundo. Fue entonces cuando Dios abrió mis ojos a la verdad de Dios, y no a la supuesta “verdad” de la Watchtower. Juan 6:44 y 45 dice: “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. ‘Escrito está en los profetas: “Y serán todos enseñados por Dios”. ¡Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí!’ ” ¡No podía ser más obvio!

Transcurrieron los meses y yo continuaba asistiendo al Salón del Reino. En junio del 2005, conocí a un amigo cristiano en un salón de Chat en la Internet. Su hermana había sido una testigo de Jehová. Fui invitada a la casa de la hermana de este amigo cristiano. Incluso fui a la iglesia con ella, a pesar de lo que se me había dicho acerca de que tan “malas” y “perversas” eran las iglesias. En la iglesia, mi corazón estaba acelerado. No sabía lo que iba a suceder. El tiempo transcurrió. El pastor estaba hablando y ¡oh! Percibí una sensación de paz derramándose sobre mi corazón. Todos eran libres en el Señor. ¡Era asombroso apreciarlo!

Cuando llegó el tiempo para irme de Escocia para regresar a mi hogar en Inglaterra, me sentí triste. Sabía que iba a regresar a la misma situación en casa con los testigos de Jehová. PERO no estaba tan triste como podría haber estado, porque había aprendido del pastor de la iglesia, a confiar en que Dios haría que las cosas salieran bien y de la manera correcta. Puedo decir que el Señor fue fiel a esta promesa.

Cuando regresé a casa, al principio no asistí a ninguna de las reuniones de la Watchtower, pero luego los de servicios sociales me sacaron de mi hogar a causa de los abusos que yo estaba experimentando. En aquel entonces regresé a los testigos de Jehová. No sé por qué, supongo que debió haber sido por razones egoístas. Las cosas no mejoraron cuando hice esto. De hecho, empeoraron y pude ver claramente de qué se trataba realmente la Organización. En el otoño del 2006 cuando mi abuelo falleció, corté por completo toda relación con la Organización Watchtower.

Oré a Dios y Él fue fiel. Él nunca me abandonó, como yo lo había pensado antes. Yo era la que se había apartado de Él. Le doy gracias a Dios con todo mi corazón por mantener su promesa maravillosa de nunca dejarme ni olvidarme, aún cuando yo lo había dejado (Hebreos 13:5). Puedo decir con seguridad que soy verdaderamente salva por la gracia de Jesucristo y no por luchar para mantenerme fiel a una organización hecha por hombres, como antes pensaba. Mi gloria está en el Señor y en que su voluntad sea hecha en la tierra. No necesitamos esperar llegar al cielo para ver esto, puesto que ¡lo podemos ver aquí! Él está preparando un ejército poderoso para que su voluntad sea hecha. Él nos está preparando a través de su Palabra, nuestro equipamiento está en su Palabra y ¡debemos poner nuestra confianza solamente en Él!

 

 

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