El testimonio de Tressa

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Crecí dentro de una familia católica. Mi padre fue quien tuvo el impacto más grande en mi vida espiritual. En maneras sutiles y a veces no tan sutiles, él me enseñaba a amar a Dios. Cuando era adolescente, recuerdo que no me permitían ir a una fiesta sin que tuviera el “entendimiento claro” de que no importando qué tan tarde llegara a casa, ¡el domingo en la mañana asistiría a misa! Él siempre me animaba a orar y a “llegar a conocer” a Dios.

Aún cuando asistía al catecismo, nunca sentí que me estuvieran ayudando a “llegar a conocer” a Dios. Lo que enseñaban se trataba más acerca de “la iglesia”, María y los santos. Pero mi padre me ayudó a anhelar a conocer a Dios.

De algún modo, yo sabía que la Biblia era la Palabra de Dios. Por supuesto, ahora sé que era el Espíritu Santo enseñándome, atrayéndome hacia Dios. Como católica, nunca tuve una Biblia. Cuando me casé con mi marido, recibí una Biblia católica familiar enorme, ¡y estaba decidida a leerla de inicio a fin! No pasó mucho tiempo para que me diera cuenta que necesitaba ayuda. Pero mientras tanto, descubrí tres cosas acerca de la iglesia católica que me hicieron decidir que yo ya no iba a seguir siendo católica.

  1. Al orar, Jesús dijo que no se repitan las mismas palabras una y otra vez (Mateo 6:7), pero de eso trata el rosario.
  2. Jesús dijo que no llamaran “Padre” a ningún hombre, pues Dios es nuestro Padre (Mateo 23:9), pero como católicos, ¡al sacerdote le llamábamos “Padre”!
  3. Jesús tuvo hermanos biológicos (Marcos 3:2), pero los católicos enseñan que María es “virgen por siempre”.

Como ahora pasaba en casa el domingo por la mañana leyendo mi Biblia y necesitando ayuda para entenderla, me sentí emocionada cuando alguien vino a mi puerta ¡ofreciendo “estudiar la Biblia” conmigo! Me tardé catorce años para darme cuenta que ellos no estaban estudiando la Biblia conmigo, ¡sino recibiendo las mentiras de la Watchtower! Al estudiar para ser una testigo de Jehová, aprendí que la navidad era una celebración pagana, al igual que los cumpleaños, el día del padre y el día de la madre. Todas las “otras” religiones eran “del diablo” al igual que “el pensamiento independiente.” Me enseñaron que la Trinidad era una enseñanza falsa y que si quería vivir para siempre, no en el cielo, sino que en un paraíso en la tierra, debía servir a “Jehová” Dios en la manera que la Watchtower enseñaba.

Esto consumió toda mi vida. Para aquel entonces, tenía cuatro hijos y una hija, y ellos requerían que yo les enseñara lo que estaba aprendiendo. Requerían de mí que no tan sólo me preparara yo, sino que también a mis cinco hijos para asistir a las cinco reuniones que se realizaban cada semana en el Salón del Reino. Debía prepararles para hablar de puerta en puerta con gente totalmente desconocida acerca de “Las buenas nuevas del Reino”, ¡que Jesús ciertamente había regresado en 1914 y que este mundo viejo y malvado “pronto” terminaría en el Armagedón en 1975!

Después de mucho abuso físico y emocional, mi matrimonio de veintidós años terminó en divorcio, y como yo fui la que lo reportó, me excomulgaron de la organización Watchtower. Dado que los testigos de Jehová “leales” no tienen compañerismo con los excomulgados, incluso ni les hablan, mis cinco hijos, ya adultos, escogieron ser “leales a Jehová” obedeciendo a la Watchtower.

Por dos años asistí a todas las reuniones del Salón del Reino anhelando ser reincorporada. En todas esas reuniones, fui completamente ignorada por personas a las que yo había llamado mis amigos y mi familia. Incluso mis cinco hijos no me hablaban. Los ancianos me explicaron que como yo había sido “excomulgada,” no necesitaba darme la molestia de orar, porque Jehová no oiría mi oración. ¡Fue un tiempo muy difícil para mí!

Sin embargo, ¡mi Padre celestial es tan bueno! Durante los dos años que pasé rogando a los ancianos que me permitieran regresar a la organización, Dios puso en mi camino a un amigo cristiano maravilloso. Por varios meses, tuvimos muchas discusiones de asuntos espirituales. Yo quería hacer de él un testigo de Jehová, y él quería ayudarme a ver el amor y la misericordia de Dios. No sé por qué continuaba escuchándole, si yo, siendo una testigo de Jehová, sabía que él estaba “equivocado” porque no tenía “la Verdad” (el término que usan los testigos de Jehová para referirse a sus enseñanzas). Pero ahora sé que nuevamente fue el Espíritu Santo atrayéndome hacia nuestro Señor. ¡El punto de “avance” sucedió cuando vi que la Organización Watchtower estaba equivocada con respecto a la Trinidad! Entonces, como en un efecto dominó, sus enseñanzas se desmoronaron delante de mis ojos.

Mis cuatro hijos todavía son esclavos de la Organización Watchtower. Sin embargo, mi preciosa hija, Meriah, está libre de sus cadenas y se bautizó con Cristo un domingo de Resurrección en el año 2007, junto con su propia y preciosa hija de once años de edad, Jasmin.

Sólo necesito decirte una cosa más. Dicen por ahí que te mantengas cerca de la persona que te lleva al Señor, ¿cierto? Bueno pues, ¡yo me casé con él!

En el amor de Cristo,
Tressa

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