El testimonio de Andrew

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.:ANDREW

Nunca fui un precursor, un anciano o un siervo ministerial y nunca fui excomulgado de manera equivocada. No tengo nada de resentimientos con ningún testigo de Jehová. Mi elección de abandonar la organización se basó estrictamente en lo que encontré acerca de la historia de la organización, la raíces de sus enseñanzas y su contraste con el cristianismo histórico. Supongo que hubo tiempos cuando sentí que era un testigo de Jehová modelo, pero luego hubo tiempos de los que puedo decir exactamente lo contrario. Se podría decir que fui un hijo pródigo en más de una ocasión. Espero alcanzar a cualquiera que pueda identificarse con mi historia.

 

Nací y crecí en la religión de los testigos de Jehová. Yo, como la mayoría de los que han crecido en esta fe, fui criado para no cuestionar que esta religión fuera realmente “la Verdad.” Durante mi crecimiento recuerdo el “gozo” de ser criado como Testigo: Los viajes al cuarto de baño (las azotainas) para mantenernos a mi, a mi hermano, y mi hermana en línea si hacíamos algo en las reuniones (mi hermano menor y yo siempre éramos bulliciosos e inquietos en las reuniones), el aislamiento en la escuela por no poder participar de ninguna celebración ni cosa por el estilo sin entender exactamente por qué, excepto por la explicación, “Soy un testigo de Jehová y no se me permite…”, nuestros repentinos y fabricados brotes de enfermedad antes de casi todas las reuniones, las constantes pesadillas y temores nocturnos de ataques demoníacos, duendes, ogros y cosas similares. Como niños, todos teníamos esos temores y esto parecía ser un tema común entre los niños criados en la organización Watchtower.

Nuestra asistencia al Salón del Reino era esporádica. Creo que con frecuencia llevábamos a mi madre al punto en el que se daba por vencida. Luego, después de transcurriera algún tiempo, volvíamos. Yo siempre creía que la organización era “la Verdad,” pero pensaba que nunca podría ser lo suficientemente bueno para Jehová y que sería finalmente destruido. Me imaginaba que esperaría hasta llegar a ser un adulto antes de hacer algo al respecto (si el mundo, tal y como lo conocemos, aún continuaba allí). Sólo quería ser un niño y hacer las cosas que los niños “populares” hacían.

Mis sentimientos de insuficiencia empeoraron mientras entraba a la adolescencia. Mi hermano y yo siempre éramos vistos como las “ovejas negras,” la causa de todos los problemas de los demás muchachos Testigos. Si cualquiera de los chicos de nuestra edad en el Salón del Reino se metía en problemas, nosotros éramos culpados por haber estado ellos cerca de nosotros, que éramos unos “problemáticos.” Por supuesto, en algún punto del camino, la mayoría de los padres testigos de Jehová se dieron cuenta que ese no era el caso porque sus hijos se fueron metiendo en problemas sin estar nosotros alrededor (esta es otra historia.) La mayoría de los chicos testigos de Jehová que conocíamos tenían padres que los disciplinaban. Dado que nosotros crecimos sin un padre, nos metimos en algunas cosas “incidentales para jóvenes” que de otro modo hubieran podido ser evitadas. Por eso, nunca fuimos realmente aceptados como “buena asociación.”

Transcurrieron muchos años y estaba yo experimentando los efectos duraderos de mis malas decisiones, cuando me puse en contacto con un Testigo, viejo amigo de la familia. Él era/es Supervisor Presidente en la congregación en la que terminé asistiendo por muchos años. Él me animó, y terminé realmente aferrándome a la fe de la organización Watchtower, la cual pensaba que era una dedicación de mi vida a Jehová. Más tarde descubrí que ese no era el caso, sino que yo sólo estaba haciendo una dedicación legal con la organización, no con Jehová.

Estaba activo en la congregación, salía frecuentemente en el “servicio” puerta a puerta y tuve muchas responsabilidades. Con el transcurrir de los años, hice algunos amigos (temporales) realmente “buenos,” pero siempre había cosas que me molestaban. Por ejemplo, cuando las cosas se ponían difíciles y la naturaleza carnal se exteriorizaba, la naturaleza temporal de la “amistad” de los Testigos era revelada. Habíamos estado en el servicio de campo y después de una buena experiencia en alguna puerta, regresaba al automóvil, ansioso por compartir con el grupo la experiencia que tuve para edificarnos los unos a los otros.  Pero parecía como si todos quisieran hablar acerca de lo que habrían de hacer más tarde, de la película que vieron la noche anterior, o algún chisme acerca de algún hermano o hermana, etc.

El servicio voluntario a Dios se volvió un servicio obligatorio a una organización y eso se notaba. Vi muchos hermanos “maduros” en reuniones, tambaleándose en estado de embriaguez y luego entregando invitaciones de asamblea en la siguiente convención que trataba acerca de la “madurez” y de ser un “buen ejemplo.” No podía entender la hipocresía que había, pero ¿quién era yo? Sabía que era un pecador, así que nunca hice algo grande de esto. Estas son sólo algunas de las cosas que me molestaban.

Mis “amigos,” que eran todos “hermanos responsables” en la congregación y yo, eventualmente nos encontrábamos asistiendo a un buen número de encuentros supuestamente “cristianos” de los testigos de Jehová con el propósito de edificarnos los unos a los otros con actividades limpias. Pero aquellos con los que nos encontrábamos, siempre parecían estar involucrados con beber en exceso y otras actividades cuestionables. Realmente nunca fuimos siquiera aconsejados por esto, excepto cuando algunos de nosotros terminábamos permitiendo que alguien menor de 21 años bebiera (creo que tenían 19 o 20). Todo estaba bien mientras asistiéramos a todas las reuniones, invirtiéramos en nuestro “tiempo de servicio” y asumiéramos una apariencia de justicia. Eso nos mantuvo en buena gracia con los supervisores. En los testigos de Jehová realmente se hace cierto que lo importante no es lo que conozcas sino a quién conozcas. Como pueden ver hasta ahora, no estoy afirmando que yo fuera algún tipo de observador inocente, pero creo que entienden a lo que voy. Tuve problemas en el pasado siendo un niño “problemático” del cual los demás eran advertidos que se mantuvieran alejados, pero resulta que si te involucras con el grupo correcto de hermanos, puedes romper las reglas con inmunidad. Allí estaba tratando de convencerme a mi mismo de que lo que estaba haciendo estaba mal, y constantemente le rogaba a Dios que me cambiara, pero yo y todos alrededor mío, estábamos haciendo lo mismo, de modo que no existía una verdadera motivación para cambiar. Recuerden, estos eran los “pilares” de la congregación.

Parece que beber en exceso es común en la comunidad de los Testigos. Supongo que existe una necesidad de encontrar algún tipo de desahogo a toda la presión que el Testigo promedio lleva encima constantemente—presiones al sentir como que nunca se está haciendo lo suficiente ante los busca-errores de la Watchtower, ideas encajonadas de Dios, vivir con una constante culpa de pecado por un entendimiento equivocado del sacrificio expiatorio de Cristo, ser medido por cuánto estás “haciendo” en el “servicio a Jehová,” no encontrando nunca una verdadera felicidad y no ser capaz de imaginar por qué, las oraciones no respondidas, sintiendo como si las oraciones no fueran respondidas por algo que estás haciendo mal o por tu pecado, etc.

Con todo esto, llegué a la conclusión de que yo era inherentemente malo y que necesitaba ponerme a cuenta con Jehová si tenía alguna oportunidad. Aún seguía creyendo que esta era la verdadera religión pero que yo nunca podría ser lo suficientemente bueno. Tenía miedo de retraerme por temor de perder a mi familia. Recuerdo cómo en el pasado cuando las parrandas estaban fuera de control, lo confesé a los ancianos con la esperanza de recibir ayuda, pero ellos básicamente me dijeron que la próxima vez que eso sucediera podría ser excomulgado. De modo que acercarse a los ancianos por “ayuda” estaba completamente fuera de cuestión y “Jehová” tampoco parecía estar respondiendo mis oraciones. En mis propias fuerzas, me puse de vuelta en el camino por un tiempo, sólo para caer nuevamente en mis caminos impíos, de manera peor cada vez.

A estas alturas, imaginé que estaba acabado y allí fue cuando realmente comencé a ir cuesta abajo. Estaba bebiendo todos los días y tenía una depresión horrible. Me convertí en un alcohólico y comencé a involucrarme con las drogas para escapar del temor constante y de la repugnancia hacia mi estilo de vida. Estaba casi al borde de terminar con todo. Si no podía ponerme a cuenta con Dios, ¿cuál era el sentido de vivir?

Mientras tanto, probablemente durante 3 ó 4 años, mi hermana había estado fuera de la Watchtower y me había estado enviando información con respecto a la fe de los Testigos tratando de hacer que yo la observara y evaluara. Ella sólo estaba sembrando semillas, pero yo me molestaba la mayoría de las veces y le respondía de manera bastante áspera. Finalmente, llegué al punto en el que pensé que, si realizaba un poco de investigación y probaba que ella estaba equivocada, me dejaría entonces en paz. Yo continuaba defendiendo a la Watchtower por la razón que fuera, supongo que este era mi intento desesperado por “agradar” a Dios. Bueno, ese fue el principio del final de mi afiliación con la Watchtower y el inicio de mi verdadera vida en Cristo.

¡Lo que hallé fue escandaloso, por decir lo menos! Profecías falsas, mentiras, encubrimientos, doctrinas desquiciadas, las raíces de la religión y más. Para resumir, realicé una gran cantidad de investigación y escuché algunos CDs, uno de David Reed, un ex-anciano de los testigos de Jehová, y otro de Randy Watters, un ex-Betelita de la Watchtower. ¡Y fue suficiente!

Le pedí a Jesús en ese preciso momento y lugar, que me salvara de esa muerte lenta y dolorosa. En las dos semanas siguientes, decidí probar mi nueva fe y le pedí a Jesús que me quitara mis problemas con la adicción. Aún estaba luchando duramente, pero dos días después, ¡fui sanado, cambiado y restaurado! (Como sea que quieran llamarlo) No he vuelto atrás desde entonces. Ahora tengo todas las cosas de las que leí en la Biblia pero que nunca había tenido antes. Tengo amor, gozo, paz, esperanza, fe, y aún cuando sé que soy un pecador y que mis “obras” son trapos de inmundicia, ¡sé que pertenezco a Cristo y que soy libre en Él!

Gracias Christy, Randy, David y a todos los demás que han dado de su tiempo y recursos para este ministerio.

Sinceramente en Cristo,
Andrew

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